Grecia se la inventaron hace cuatro días

Era una cálida noche de abril, pero él no sentía más que frío. La brisa mediterránea se colaba por la ventana, ondulando suavemente las cortinas. Los cortes le escocían como el fuego y se sentía demasiado débil hasta para respirar; no obstante, sus preocupaciones se encontraban muy lejos de su cuerpo moribundo. No podía dejar…

Anuncios