el-Imperio-de-Franco-(1939-1975)

1. La paz no empezó el 1 de abril de 1939. Aquello de «la guerra ha terminado» era un bando bastante optimista, porque el nuevo Gobierno mantuvo el estado de guerra hasta 1948. Y tenía motivos. El ejército regular de la República estaba ciertamente «cautivo y desarmado», pero no esos varios miles de españoles que se habían echado al monte y se negaban a comulgar -nunca mejor dicho- con el nuevo régimen militar-católico-fascista. Con la retirada de la Wehrmacht en 1944, los 10.000 veteranos españoles de la Resistencia francesa quedaron libres para intentar una «Operación Reconquista de España». La idea era prácticamente una carga suicida, pero el plan era incitar un levantamiento en la Península que forzara la intervención de las potencias extranjeras. Franco se tomó la amenaza lo suficientemente en serio como para desplazar 50.000 efectivos contra ellos. Evidentemente, no reconquistaron nada, pero muchos pasaron la frontera para continuar el maquis al sur de los Pirineos. El PCE era el grupo con más influencia, hasta que Stalin cambió de planes. Carrillo decretó la evacuación general en 1952, quienes se negaron a retirarse fueron «retirados» por los oficiales en retirada. Aún así, algunos anarquistas continuaban la lucha todavía en 1958. Y, aunque la guerrilla urbana nunca funcionó bien, la de Barcelona siguió activa hasta 1960. Los últimos guerrilleros fueron abatidos en 1965.

maquis
La cosa se les dio mejor en Francia, pero, claro, allí les ayudaron los británicos, los canadienses, los yankees y los franceses.

2. Franco no consiguió la neutralidad durante la Segunda Guerra Mundial. Nadie le pidió que entrara en ella. Es más, el Caudillo fue a pedir que le dejaran jugar con los mayores y se volvió de Hendaya con las manos vacías. Bastante tenía ya el Führer con sacarle las castañas del fuego al Duce. Básicamente, la propaganda franquista presentó como un gran logro que el Generalísimo se quedara de patitas en la calle mientras le cerraban la puerta de la discoteca en las narices. Pero eso no quería decir que se fuera a quedar de brazos cruzados. Aunque sus ambiciones pasaban por adquirir todo el África Occidental, se tuvo que conformar con conquistar la Zona Internacional de Tánger, la puntita de Marruecos al oeste de Ceuta. El Ejército de África invadió la ciudad indefensa el 14 de junio de 1940, aprovechando la cortina de humo que le brindaba la caída de París. Cuando acabó la Guerra Mundial, Franco liberó el territorio y explicó que lo sentía mucho y que no volvería a ocurrir. La valerosa invasión de Tánger fue pacífica, pero no lo fue tanto la descabellada invasión de la Unión Soviética. Efectivamente, 50.000 motivados españoles hicieron las maletas y se marcharon al otro extremo de Europa a luchar contra el Ejército Rojo durante dos años bajo la fría lluvia y medio enterrados en el gélido barro de la taiga rusa. No salieron bien parados. 5.000 muertos, 9.000 heridos, 8.000 enfermos y 2.000 mutilados. Otros 400 acabaron prisioneros. Los que sobrevivieron al gulag no pudieron volver a casa hasta 1954. Para no haber participado no está nada mal.

división azul
Puede parecer el desfile del 12 de octubre, o una patrulla de la Guardia Civil, pero no. Son un puñado de aguerridos voluntarios españoles invadiendo Rusia. Y te creías que tu plan de empezar a ir al gimnasio a partir de enero era ambicioso.

3. Franco no salvó a España de la pobreza que hubiera traído el comunismo. Primero porque los comunistas no hubieran gobernado el país de todos modos. Y segundo porque el golpe de Estado hundió el PIB per cápita español por debajo del de la URSS. Pronto se descubrió que a los militares y a los falangistas se les daba la economía aún peor que a los soviets. La propaganda del Régimen disimuló su incapacidad como una nueva oportunidad del pueblo español para exhibir sus atávicos superpoderes carpetovetónicos: morirse de hambre. El plan consistía en aplicar la autarquía, o sea, vivir de espaldas al mundo. La idea había demostrado ser un fracaso dos siglos antes, pero no quedaban intelectuales para advertirlo. El país no estaba en buena forma: acababa de enterrar 620.000 personas -muchas de ellas en cunetas-, había 250.000 desplazados y varios miles echados al monte, unos 250.000 huidos al exilio, y más de 270.000 reclusos. Aún así, el Gobierno se permitió malgastar sus escasos recursos en erradicar a otros 50.000 «rojos» y en contruir un mamotreto descomunal completamente a desmano. De todos modos, el problema no era tanto la pérdida demográfica («sólo» un 1,5%) como la evaporación de la población activa. Las desenfrenadas depuraciones habían dejado los cuerpos de funcionarios en los huesos y las represiones prácticamente habían acabado con los técnicos, los artistas y los intelectuales que no habían escapado ya. Las infraestructuras habían quedado seriamente dañadas y la industria ni estaba ni se la esperaba. En esas circunstancias no es sorprendente que la economía tardara 20 años en recuperar los niveles de antes de la Guerra. El PIB per cápita no sobrepasó otra vez al de la URSS hasta 1965. Por culpa del maldito contubernio judeo-masónico, claro.

años 50
Comparativa de fotos en los años 50. Una tomada en la URSS, el infierno en la tierra, donde la gente se muere de hambre por culpa del comunismo. La otra es de unos niños españoles pidiendo comida en el florido pensil de la patria que supo seguir sobre el azul del mar el caminar del sol.

4. El milagro español no fue ningún milagro. Según cuenta la leyenda, la economía española se había ido quedando atrás a causa de su extraordinaria inestabilidad política durante todo el siglo XIX y principios del XX; y sólo merced a la estabilidad que aportó la dictadura pudo la economía alcanzar, por fin, los niveles europeos. Pero la economía no creció gracias al franquismo, sino a pesar de él. Si uno se molesta en consultar los datos económicos de la época y los compara con los países vecinos, esta cosmología de «la España atrasada» se desmonta enseguida. Dio mucho juego a los románticos decimonónicos para sus libros de viajes, y le vino de perlas a la propaganda del Régimen. Pero, en realidad, la Historia de España no diverge de la del resto del continente hasta 1945. Y no estaba tan claro que la cosa fuera para largo. Sin embargo, en cuanto se le presentó la oportunidad, el españolísimo Caudillo ni dudó en ofrecerse como marioneta de Washington y monaguillo de Roma para salvar su culo blanco. Cambió su camarilla de fascistas por un coro de integristas y santas pascuas. Con cara de no haber roto un plato, se presentó al mundo como Centinela de los auténticos valores occidentales pervertidos en el resto de Europa por la tóxica modernización. Y a la vez pretendía ser un gurú económico cuya justificación en el poder era modernizar España. ¡Es imposible que nadie se diera cuenta de la ironía!

PIB
«¿Dónde está el milagro económico español, que yo lo vea?».
En la gráfica se ve claramente cómo la línea que representa el PIB per cápita español prácticamente asciende en vertical entre 1959 y 1973, y para nada sigue en el pelotón con otros países pobres que no gozaron de la erudita mano de Franco; como Portugal, Irlanda o Grecia.

5. Franco no inventó la Seguridad Social. Es más, en parte por su culpa se retrasó 31 años. El anteproyecto estaba a punto de ser presentado en las Cortes en julio de 1936. Pero al final no se votó. Por un tema. Para ser justos, sus tecnócratas le pusieron el nombre en la Ley de Bases de la Seguridad Social de 1967. Eso sí. Pero por lo demás la cosa venía de lejos. Las primeras medidas de auxilio social se aprobaron ya en tiempos de Alfonso XIII. La II República reconoció en su Constitución que estas partidas debían ser responsabilidad del Estado. Así que planificó la unificación de todas las coberturas en un sistema coherente y único. Para cuando se pusieron a ello los tecnócratas ya tenían medio trabajo hecho. Es curioso lo bien que ha agarrado el dichoso mantra de Franco y la Seguridad Social. A veces hay quien tiene el valor de utilizarlo como argumento en defensa de «la parte buena» <sic.> de la Dictadura. Parece que el sistema fuera una ocurrencia de Franco. Tal vez mientras pintaba uno de sus desconocidos óleos. Tampoco fue una iniciativa altruista de los ministros del Opus por su gran aprecio hacia el pueblo llano. La instauración del Estado de Bienestar fue una tendencia global, no una particularidad franquista. De hecho, la universalidad del servicio no se reconoció hasta la Constitución del 78. Y la Seguridad Social, tal y como la conocemos hoy, no empezaría a funcionar hasta 1990.

franco-pintor
No es sabido por muchos, pero Franco era un pintor amateur. Entre sus obras más conocidas destacan La Persistencia de la Memoria y Guernica, ambas publicadas bajo seudónimo: Jaime de Andrade y Jakin Boor. Durante sus catarsis pictóricas inventó el motor de explosión de cuatro tiempos, la Seguridad Social y el azul marino.
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Un comentario en “5 reflexiones sobre el Franquismo para que tu cuñado no te tome el pelo en la comida de Año Nuevo

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