Hace unas semanas tratamos un tema de terminología raruna. Esta semana volvemos a hacerlo. Queremos probar vuestra lealtad y vamos a seguir con una de esas cosas extrañas que no sólo gustan a historiadores, sino que tienen fans por todas partes. Raros, sí. Pero fans, al fin y al cabo. Esta semana nos metemos con la Heráldica. La Heráldica estudia, interpreta y diferencia los blasones («las armas de guerra»). Y los blasona, o sea que los describe según unas reglas establecidas. Porque, como no podía ser de otra manera, la Heráldica tiene reglas. 

Es muy probable que os estéis preguntando: ¿Pero, quién usa blasones en pleno siglo XXI? No mucha gente utiliza los escudos familiares en su día a día. Pero hay quien lo hace de vez en cuando. En realidad, hoy, se usan para molarse y poder fardar de que se tiene un nombre familiar importante o muy antiguo. O para inventar una saga familiar en una novela/serie de televisión famosa. Para poco más.

Family Coat of Arms
Para muestra, un botón. Irlanda está llena de tiendas donde los estadounidenses pueden imprimir y enmarcar sus escudos familiares.

En Heráldica, el sistema de comunicación se crea a través de escudos de armas. Cada escudo de armas -o blasón- tiene cuatro elementos: el campo (normalmente limitado por el escudo), las particiones del campo, las señales o muebles (los objetos que aparecen) y los esmaltes (el color de fondo, no el de las uñas) que pueden ser metales o colores. En el siglo XVI descubrieron que poner dragones o coronas encima del escudo -o unicornios y leones por los lados- quedaba muy resultón.

Colores principales Colores neutros Metales principales Otras cosicas
Azur
Heraldic Shield Azure.svg
Gules
Heraldic Shield Gules.svg
Sinople
Heraldic Shield Vert.svg
PúrpuraHeraldic Shield Purpure.svg Sable
Heraldic Shield Sable.svg
Oro
Heraldic Shield Or.svg
Plata
Heraldic Shield Argent.svg
Armiño
Blason region fr Bretagne.svg
Vero
Vair plain.svg

No puedes dibujar tu escudo como te dé la gana. Como hemos comentado, hay unas normas:

  • Lo simple es bueno.
  • El blasón debe ser regular. No queremos formas locas, por favor.
  • Los muebles que aparecen varias veces tienen que tener la misma forma, tamaño y color. Copy-paste de toda la vida.
  • No pongas los blasones de tus tatarabuelos. Con los tuyos y los de tus padres es más que suficiente. No seas un aristócrata repelentito.
  • En caso de matrimonios, uniones familiares, compras o regalos reales se fusionan los escudos. Se crean así los «escudos compuestos». Como el de España, que lo mismo tiene: castillos y leones, que barras o cadenas ¡o una granada!
  • Los esmaltes se pueden combinar siempre que no sean del mismo grupo (metales y colores o colores y metales, pero no metales con metales o colores con colores). Y esta es la regla más importante: la contrariedad de los esmaltes, «no metal sobre metal, no esmalte sobre esmalte». Suficiente tenemos con el matrimonio igualitario, como para que encima se quieran mezclar estas cosas. Excepto en el país del Papa, porque lo que dice el Papa va a misa.

En el ámbito académico, la Heráldica es una de las llamadas «ciencias auxiliares» -término paternalista como pocos. Y resulta útil a partir de la Edad Media porque fue entonces cuando los blasones pasaron a ser hereditarios. Dejaron de referirse al nombre, para referirse al apellido. Aunque ya mucho antes, los caballeros se habían dado cuenta de que era buena idea saber quién era quién en el campo de batalla. No fuera a ser que acabaran metiendo la espada donde no debían….

Hay que tener bien claro que si le metes la espada en el ojo a tu cuñado, lo haces porque quieres… Codex Manesse (siglo IX).

De todos modos, la Heráldica no es para el común de los mortales. Sólo los que tienen el derecho de utilizar un escudo de armas -normalmente porque tienen algún título nobiliario-, pueden disfrutarla. La mayoría de los linajes no tienen escudo, claro. Pero si quisierais encontrar el vuestro, tendríais que buscar en el árbol familiar hasta encontrar un antepasado que tuviera derecho a escudo. Seguro que alguno encontraríais. Al fin y al cabo todos tenemos putas, curas y caballeros en la familia. Sólo hay que saber buscarlos. Aunque lo más sencillo es que os saltéis la legalidad y la pedantería y os busquéis uno de esos escudos que se hacen «sin base legal y sin la previa investigación genealógica». Os animo a que juguéis y busquéis vuestros blasones familiares. Hay muchas, muchas, muchas páginas web en las que lo podéis hacer. Y tienen una pinta muy convincente…

Y ya sabéis, si pretendéis ser gente de bien, tendréis que aprender a blasonar. Aunque sólo sean las casas de Westeros

Un hombre de calidad debe saber el linaje de donde desciende, por lo menos hasta su cuarto abuelo, sus Armas, las del Rey y Reino de que fuere, tener conocimiento de los colores, del método de blasonar y de los preceptos generales del Arte.

Fernando Mexía (siglo XV).

 

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Un comentario en “¿Heraldiqué?

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